Sábado 18 de noviembre de 2017 UF: 26.574,00

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Volver ¿Debo pagar impuesto por las utilidades que obtenga en la venta de mi casa?

¿Debo pagar impuesto por las utilidades que obtenga en la venta de mi casa?

¿Debo pagar impuesto por las utilidades que obtenga en la venta de mi casa?

De acuerdo a la ley del ramo, se entiende por RENTA,  todos los ingresos que constituyan utilidades o beneficios que genere una cosa o una actividad y todos los beneficios, utilidades e incrementos de patrimonio que se produzcan, cualquiera sea su naturaleza, origen o denominación. Asimismo, toda renta estará afecta a uno o más de los impuestos establecidos en la Ley  de Impuesto a la Renta,  salvo las excepciones establecidas en la misma ley.

De esta forma, en términos generales, de conformidad a la referida Ley, el mayor valor que se obtenga en la venta de un bien raíz, (diferencia entre el valor de compra del inmueble y el precio de venta del mismo) estará afecto a impuesto a la renta.

No obstante, según el artículo 17 de la Ley de Impuesto a La Renta, no constituye renta, entre otras materias, el mayor valor, incluido el reajuste, obtenido en la enajenación de bienes raíces, excepto aquellos que forman parte del activo de empresas que declaren su renta efectiva en la primera categoría.

Es decir, si la vivienda es propiedad de una sociedad obligada a llevar contabilidad, el mayor valor será considerado renta y deberá pagar el correspondiente impuesto a la renta, que este año asciende al 20% del mayor valor.

En el caso de personas naturales, si la venta del bien raíz representa el resultado de negociaciones o actividades realizadas habitualmente por el contribuyente, el mayor valor estará  afecto a los impuestos de Primera Categoría y Global Complementario.

La misma ley se preocupa de establecer cuando existe habitualidad. Así, dispone que se presume de derecho que existe habitualidad en los casos de subdivisión de terrenos urbanos o rurales y en la venta de edificios por pisos o departamentos, siempre que la enajenación se produzca dentro de los cuatro años siguientes a la adquisición o construcción, en su caso. Asimismo, la ley dispone que EN TODOS LOS DEMAS CASOS SE PRESUMIRÁ HABITUALIDAD CUANDO ENTRE LA ADQUISICIÓN O CONSTRUCCIÓN DE BIEN RAÍZ Y SU ENAJENACIÓN TRASCURRA UN PLAZO INFERIOR A UN AÑO.

De esta suerte, si una persona natural tiene en su dominio por más de un año un determinado inmueble y ella no se dedica a la compra y venta de inmuebles,  el mayor valor que obtenga  por su enajenación no estará afecto a impuesto a la renta ni global complementario, dicho de otra forma, constituirá un ingreso no renta.

De acuerdo a la ley del ramo, se entiende por RENTA,  todos los ingresos que constituyan utilidades o beneficios que genere una cosa o una actividad y todos los beneficios, utilidades e incrementos de patrimonio que se produzcan, cualquiera sea su naturaleza, origen o denominación. Asimismo, toda renta estará afecta a uno o más de los impuestos establecidos en la Ley  de Impuesto a la Renta,  salvo las excepciones establecidas en la misma ley.

De esta forma, en términos generales, de conformidad a la referida Ley, el mayor valor que se obtenga en la venta de un bien raíz, (diferencia entre el valor de compra del inmueble y el precio de venta del mismo) estará afecto a impuesto a la renta.

No obstante, según el artículo 17 de la Ley de Impuesto a La Renta, no constituye renta, entre otras materias, el mayor valor, incluido el reajuste, obtenido en la enajenación de bienes raíces, excepto aquellos que forman parte del activo de empresas que declaren su renta efectiva en la primera categoría.

Es decir, si la vivienda es propiedad de una sociedad obligada a llevar contabilidad, el mayor valor será considerado renta y deberá pagar el correspondiente impuesto a la renta, que este año asciende al 20% del mayor valor.

En el caso de personas naturales, si la venta del bien raíz representa el resultado de negociaciones o actividades realizadas habitualmente por el contribuyente, el mayor valor estará  afecto a los impuestos de Primera Categoría y Global Complementario.

La misma ley se preocupa de establecer cuando existe habitualidad. Así, dispone que se presume de derecho que existe habitualidad en los casos de subdivisión de terrenos urbanos o rurales y en la venta de edificios por pisos o departamentos, siempre que la enajenación se produzca dentro de los cuatro años siguientes a la adquisición o construcción, en su caso. Asimismo, la ley dispone que EN TODOS LOS DEMAS CASOS SE PRESUMIRÁ HABITUALIDAD CUANDO ENTRE LA ADQUISICIÓN O CONSTRUCCIÓN DE BIEN RAÍZ Y SU ENAJENACIÓN TRASCURRA UN PLAZO INFERIOR A UN AÑO.

De esta suerte, si una persona natural tiene en su dominio por más de un año un determinado inmueble y ella no se dedica a la compra y venta de inmuebles,  el mayor valor que obtenga  por su enajenación no estará afecto a impuesto a la renta ni global complementario, dicho de otra forma, constituirá un ingreso no renta.